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Gracias eternas, FAMILIA

No tenía pensado hacerlo, pero aquí estoy, delante del ordenador. Por mi forma de ser, muchas veces necesito escribir para sacar afuera los sentimientos que me fluyen con fuerza por dentro. Hemos perdido, sí. La sensación de vacío es alarmante, y no es para menos. No por la derrota en unos cuartos de final de unos Juegos Olímpicos, sino por el fin de una era, un ciclo. Algo así como cuando se acaba el colegio, la universidad, o tu etapa en un trabajo donde has estado muy a gusto durante años. Como cuando terminas una relación larga. O lamentablemente pierdes a alguien. En definitiva, la sensación de que es algo que ha pasado y no va a volver nunca más. Ese es el poso que queda con la derrota de hoy de la selección española de baloncesto.

Pero dejando a un lado la tristeza, me entra una necesidad imperiosa de dar las gracias. Agradecimiento a esta generación de jugadores que durante casi 20 años nos han dado continuas alegrías, nos han hecho vibrar como nadie con el deporte, con nuestro ba-lon-ces-to, como decía Pepu Hernández.

Sentimiento que podría haber aflorado mucho antes, ya que no es la primera vez que vemos como se retiran grandes referentes de nuestro baloncesto. Raül López y su magia. El pegamento Carlos Jiménez. Los triples y ritual de tiros libres de Jorge Garbajosa. La plasticidad de José Manuel Calderón. La polivalencia de un todoterreno como Álex Mumbrú. La calidad ofensiva de «la bomba» Juan Carlos Navarro. La lucha eterna del guerrero Felipe Reyes. Me dejo muchos, lo sé, varios de los juniors de oro, pero para mi ellos me han marcado. Ahora, el sentimiento se engrandece con la sabida retirada de Pau Gasol (al menos de la selección), a sus 41 años de edad.

Y es que no estoy preparado para decir adiós a Pau Gasol. Alguna vez conté mi relación con el baloncesto. Yo siempre he jugado al fútbol, principalmente. Pero hace más de 20 años, en el colegio, me regalaban entradas para ver al equipo de mi ciudad, debutante en ACB y recién descendido a LEB, el Baloncesto Fuenlabrada. Era la temporada 1997-98. Ahí empezó mi idilio con el baloncesto (como veis, incluso Michael Jordan me pilló muy atrás, no me enorgullezco de ello, pero lo reconozco). El espaldarazo definitivo del baloncesto en mi vida llegó con la eclosión de Pau Gasol, en ACB, en la Copa del Rey de Málaga 2001 y, posteriormente, en la NBA. Pau ha sido un referente para toda una generación. No solo de deportistas, también de personas. Su garra y su juego en la pista. Su temple y humildad fuera de ella.

Pero esto no va solo de Pau. Va de #LaFamilia. Junto a él, Marc Gasol se marcha también. Y posiblemente, otros tantos emblemas como Rudy Fernández, Sergio Llull, «el Chacho» Sergio Rodríguez e incluso Víctor Claver. Muchos no están confirmados, pero por edad, es factible. Jugadores dominantes no solo a nivel Europa, Euroliga, sino también a nivel Mundial, NBA. Por poner un ejemplo que no ha brillado especialmente en Tokyo 2020, Marc Gasol llegó a ser para mi el mejor pívot de la mejor liga del mundo por su impacto en el juego, con un gran IQ y una defensa brutal. En definitiva, nunca antes habíamos visto una pérdida tan fuerte de talento de golpe. Un grupo de jugadores que solo echando la vista atrás de manera pausada se puede entrar a valorar lo que han conseguido. Sirva este tweet del gran Javier Gancedo como ejemplo esclarecedor:

No me quiero olvidar de Sergio Scariolo, «Gominolo» para los amigos. Obviando el Mundial de Saitama de 2006 de Pepu Hernández, Sergio ha comandado esta selección en la mayor parte de sus éxitos. De 2009 a 2012. De 2015 hasta el día de hoy. Con decisiones controvertidas en las convocatorias. Quizás con falta de mano izquierda en el binomio Nikola Mirotic – Serge Ibaka. Pero un entrenador como la copa de un pino.

Sobre el partido

No quería hablar mucho del partido de hoy, pero estoy en la obligación de al menos dar mi punto de vista. Sinceramente, creo que la medalla se perdió con Eslovenia. Hoy, contra USA, la misión era imposible. Te pones a ver los jugadores que tienen y es un equipo All Star NBA que bien podría pasearse por la liga y ganar un anillo. ¿Que habían tropezado previamente? Sí. En partidos amistosos, sin algunos jugadores importantes y clave en este equipo que estaban jugando las finales NBA (Booker, Holiday, Middleton). ¿Que perdieron contra Francia en el primer partido? También. No es la primera vez que les pasa. Exceso de tensión competitiva y de confianza quizás.

Pero USA en los cruces, con un equipo tan potente como este, es letal. Y más cuando vienen de varios «sustos». Y más contra España, que ha sido seguramente el único equipo que les ha tratado de tú a tú en varias ocasiones en los últimos 15 años. Con Gregg Popovich en el banquillo, la relajación hoy no era una opción. Además, hay que ser consciente de algo: nosotros no estamos en nuestro mejor momento deportivo. Nuestros jugadores de élite están en la fase final de sus carreras, y, como hemos visto, tan solo Ricky Rubio ha estado al nivel que requiere un enfrentamiento de este calibre.

Pero orgullo y cabeza alta. Hasta el rabo todo es toro. Como en los últimos enfrentamientos, hemos tratado de tú a tú a USA. Ellos comandaban el marcador, pero rápidamente nos repusimos gracias a los puntos de Ricky Rubio y Sergio Rodríguez. Hemos llegado a ganar incluso de 10 en la primera mitad del partido (39-29 min. 16) con muy buenos minutos de Willy Hernangómez, el mejor de nuestros pívots hoy. Bien en ataque, bien cerrando el rebote en defensa e incluso intimidando. Muy bien acompañado por jugadores móviles como Víctor Claver y Usman Garuba. Tras entrar 43-36 a falta de 1:15 para el descanso, no hemos sabido mantener la ventaja. 43-43 al descanso.

En la segunda mitad, USA ha despegado. Kevin Durant ha entrado en modo Dios. Ya avisamos que su calidad es suficiente para tumbar a cualquiera. El máximo anotador de USA en el global de Juegos Olímpicos terminó el partido con 29 puntos. Y es que el parcial es demoledor. Del 39-29 de antes, al 52-67 (min. 26). 15 arriba para USA. 13-38 de parcial. En este tiempo, con muchos minutos de Marc Gasol en pista. Duele pero hay que decirlo, un muerto viviente durante todo el torneo. Todo lo que no sea acabar en su Girona de LEB la próxima temporada me parecería un milagro.

Sergio Scariolo lo ha leído tarde, contra Eslovenia, y en este tercer cuarto. El equipo ha funcionado mucho mejor con interiores dinámicos que con Pau y Marc. Cuando llegan los cambios se reacciona: Ricky, Chacho, Willy, Garuba… un último golpe de garra que nos deja cerca, 63-69 al finalizar el tercer cuarto, con Kevin Durant descansando.

Pero la percepción es que vamos tarde, que en cualquier momento USA volverá a meter la directa para dar el toque de gracia. Y lamentablemente así fue. La defensa de Estados Unidos y su movimiento de balón en el tramo final del partido fue muy bueno. Aparece su tiro exterior (por encima del 40% durante el torneo) con triples importantes de Damian Lillard o Jayson Tatum. Y se acabó. España es un quiero y no puedo ejemplificado en el pundonor del ninguneado por la NBA Ricky Rubio. Con 38 puntos, ha logrado la máxima anotación de un jugador ante el team USA en unos Juegos Olímpicos, superando también la máxima anotación con España en posesión de Pau Gasol. Solo espero que más de uno en la NBA se esté tirando de los pelos.

Al final, derrota por 81-95. Se acabó el sueño, un sueño del que nunca querríamos habernos despertado. El último baile de las leyendas de nuestro deporte se marcha injustamente sin su medalla en estos Juegos Olímpicos de Tokyo.

¿Qué nos deparará el futuro?

Suena a tópico, pero nadie lo sabe. Lo que está claro que llegar a estos niveles, los de competir de tú a tú a Estados Unidos durante años, va a ser muy complicado. Y hay que ser conscientes. Porque si es difícil llegar, más aún es mantenerse ahí en el tiempo. 15 años. Y es que ya lo hemos visto en muchos otros deportes, incluso en otras selecciones en el mundo del baloncesto, que las transiciones no son fáciles. No todos tienen la materia prima de USA.

Pero tampoco hay que ser catastrofista. Para empezar, en el pasado Mundial, en 2019, sin Pau Gasol y con Marc Gasol haciendo bueno solo el partido de semifinales ante Australia, conseguimos el oro. Sin cruzarnos con USA (la importancia del formato del torneo y de los cruces), aunque llevasen un equipo menor. Y con Ricky Rubio como MVP del torneo. Y es que seguramente, como ya lleva demostrando en estos dos últimos grandes campeonatos, va a ser nuestro nuevo líder, el que debe heredar el mando de #LaFamilia. Está sumamente preparado para ello.

Ricky Rubio debe ser el nuevo líder de la selección española de baloncesto
Ricky Rubio debe ser el nuevo líder de la selección española de baloncesto

Junto a él, varios jugadores importantes que le han acompañado en este torneo, empezando por los hermanos Hernangómez, Willy y Juancho (al que Minnesota no le dejó estar aquí. ¡Por cierto! También traspasaron a Ricky en medio de los Juegos Olímpicos a Cleveland… te odiamos Gersson Rosas). No hay que olvidarse tampoco de Alberto Abalde y Álex Abrines, dos exteriores aún jóvenes y de mucho nivel. Abrines tiene ya mucha experiencia, llegando a estar incluso en la NBA. Debe ser nuestro tirador referencia. Abalde empieza a despuntar ganando peso en el Real Madrid. Fuerte físicamente, buen defensor y fiable en ataque. Un jugador muy sobrio.

De la nueva hornada, con 19 años ha debutado en un gran evento Usman Garuba, que muy posiblemente se marche a la NBA tras ser drafteado por Houston Rockets. Esperemos que allí no se corte su progresión. Debe ser nuestro especialista defensivo interior, un jugador que aporte físico y motor al equipo.

De los que no han estado, tampoco vamos mal. Creo que a futuro, otro de los líderes del equipo debe ser Carlos Alocén, como así ha hecho en categorías inferiores. Tampoco hay que perder de vista a Santi Aldama, jugador con una gran trayectoria en NCAA y que es posible que tenga su oportunidad en Memphis Grizzlies tras ser drafteado en el pick 30. Un 4 con buena capacidad reboteadora y mucho tiro. E incluso, ya pensando muy en el futuro, me atrevo a aventurar a Juan Núñez, el imaginativo base del Real Madrid de tan solo 17 años.

Willy y Juancho Hernangómez serán la nueva pareja de hermanos de España
Willy y Juancho Hernangómez serán la nueva pareja de hermanos de España

Pero junto a ellos, hay varios jugadores jóvenes con mucha experiencia ACB a sus espaldas que pueden cumplir un rol importante en el equipo. Me vienen a la mente Darío Brizuela, Jaime Fernández, Francis Alonso, Jonathan Barreiro, Santi Yusta, Dani Díez, Pierre Oriola, Fran Guerra, Rubén Guerrero, Ilimane Diop… Algunos consagrados, otros quizás con mucho que mejorar o aún que explotar.

Parece que por fuera no vamos a ir mal, quizás nos falte algo de potencial por dentro. No perdería de vista alguna nacionalización como la de Serge Ibaka. Si Mike Tobey ni sabía que Eslovenia existía, no veo por qué no podemos incluir a algún chaval que encima se ha formado en España. Se me viene a la mente la joven perla de Unicaja, Yannick Nzosa, que cumplirá próximamente 18 años. Aunque al parecer, estaban teniendo algún problema para llevar a cabo el trámite.

Tócala otra vez, Sam

Seguramente nunca volvamos a ver una generación de jugadores tan sideral como esta. Pero la semilla está sembrada. Gracias a ellos, el baloncesto ha llegado a mucha más gente, a muchos más niños en nuestro país. Han sido un espejo en el que mirarse con orgullo y admiración. Raül para Chacho. Chacho y Raül para Ricky. Todos los anteriores para Alocén. Y así en cada puesto. El legado debe continuar.

Solo se puede decir GRACIAS. Eternamente GRACIAS. Por ser un ejemplo tanto en la pista como fuera de ella. Por hacernos vibrar. Por representar los valores del deporte como nadie. Por hacer ver que esto va de equipo, de una familia, pese a tener grandes talentos e individualidades. Por ayudar al compañero. Por enseñarnos a crecer antes las adversidades.

Hoy ha sido el último baile para muchos. Sí, tenemos que asumirlo. Pero la música no para, el ritmo no debe cesar. Estoy convencido de que antes o después daremos con la tecla para volver a tocar la melodía del éxito. Renacer de las cenizas, una y otra vez. Y así hasta el fin de los días. Como decía aquel: «que el fin del mundo nos pille bailando». Y como me gusta decir a mi: «que nos quiten lo ‘bailao'».

GRACIAS FAMILIA.

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