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Atlanta Hawks 21/22

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Un equipo preparado para volar alto esta temporada

Los Atlanta Hawks son uno de esos equipos históricos de la NBA que no han terminado nunca de romperla. El equipo se formó en 1946 como Tri-Cities Blackhawks, cerca de Missouri. 5 años más tarde se mudó a Milwaukee, ya con el sobrenombre de los «Hawks» actuales. Tras 4 años allí, la franquicia volvió a Missouri, a la ciudad de St. Louis, donde permaneció 13 temporadas y ganó su único campeonato en 1958. Fueron los años dorados de la franquicia, con una leyenda de la NBA en sus filas como Bob Pettit, y jugadores de la talla de Cliff Hagan. En 1968 se mudaron definitivamente a Atlanta, donde brillaron jugadores como Pete Maravich o Lou Hudson, pero sin conseguir éxitos a nivel colectivo.

En los 80 llegó la época de Dominique Wilkins, uno de los mejores matadores de la NBA. Equipo de Playoff, sí, pero carne de 1ª ronda. Esta fue la tónica habitual de los Atlanta Hawks, que siguió en los 90, y que empeoró en los 2000 donde hasta 2008 no pisaron la post – temporada. Eran tiempos complicados. Volvieron a disputar eliminatorias, pero de nuevo sin éxito.

Los Atlanta Hawks sorprendieron a muchos el pasado curso colándose en la final del Este

No fue hasta la llegada de Mike Budenholzer (ahora coach de los Bucks campeones) al banquillo cuando la franquicia reverdeció realmente. Un juego en equipo que les llevó a colocar 4 jugadores de su quinteto en el NBA AllStar Game de 2015 (Jeff Teague, Kyle Korver, Al Horford y Paul Millsap). En esa temporada llegaron a las finales de Conferencia, su mayor hito en los últimos 40 años, donde fueron vapuleados por Cleveland 4-0.

De nuevo, reconstrucción. En la época más reciente los Hawks seguían sin oler los Playoffs … hasta el curso pasado, donde contra todo pronóstico, fueron de nuevo finalistas de la Conferencia Este, cayendo eliminados por 4-2 ante Milwaukee Bucks, último campeón NBA. El nuevo proyecto de Atlanta es joven y ambicioso, liderado por Trae Young, y al que año a año ha añadido piezas que le han ido dando pequeños saltos de calidad hacia delante. Ahora no deben ser una sorpresa, sino una realidad.

Roster

Pocos cambios hemos tenido este verano en el roster de Atlanta Hawks frente al de la temporada anterior, donde llegó Bogdan Bogdanovic en la época estival, Louis Williams a mitad de temporada y donde al fin pudo debutar Clint Capela tras aterrizar en Abril 2020 desde Houston.

El resto del núcleo importante del equipo se ha construido vía Draft. John Collins (2017), Kevin Huerter y Trae Young (2018, intercambiado por Luka Doncic …), De’Andre Hunter (2019) y Onyeka Okongwu (2020). Jóvenes con hambre de demostrar su valía en la NBA como bloque. Cam Reddish (2019) se cae de la terna al ser traspasado mediada la temporada.

PG – Trae Young – #11
G – Lou Williams – #6
GF – Kevin Huerter – #3
F – Kevin Knox III – #20
F – John Collins – #20
C – Clint Capella – #15
PG – Sharife Cooper – #2
G – Bogdan Bogdanovic – #13
GF – De’Andre Hunter – #12
F – Danilo Gallinari – #8
F – Jalen Johnson – #1
C – Gorgui Dieng – #10
G – Skylar Mays – #4
G – Delon Wright – #0
GF – Timothé Luwawu-Cabarot – #7
F – Solomon Hill – #18
FC – Onyeka Okongwu – #17

El banquillo

Nate McMillan

Como jugador, un «one club man» de los Seattle Supersonics durante toda su carrera. No era el más talentoso, pero su nivel defensivo y trabajo le convirtieron varios años en un 6º hombre muy respetado en la NBA. Con esas premisas, Nate McMillan inició su carrera como entrenador en los propios Supersonics, justo nada más retirarse. Primero, un par de años como asistente, y a partir del 2000, como entrenador jefe, donde estuvo 5 temporadas. Desde allí se marchó a Portland, donde «le sufrieron» jugadores españoles como Rudy Fernández y Sergio Rodríguez (a Víctor Claver no le dio tiempo). Famosa era su libreta, donde miraba y apuntaba todo en lo que para muchos era un estilo de juego demasiado encorsetado. Elaboró la reconstrucción de la franquicia con Brandon Roy, Greg Oden y LaMarcus Aldridge, aunque no pasó de clasificar al equipo alguna temporada para Playoff.

Nate McMillan ha dado la solidez que le faltaba a los Hawks para subir su nivel

La mala suerte con las lesiones se cebó con Portland y se llevó a Nate de la mano. Terminó como asistente en Indiana Pacers en 2013, equipo del que acabó cogiendo el mando en 2016. Heredó un equipo que hace no mucho había aspirado a ganar la NBA, y que había que reconstruir de nuevo. Una vez más, sin pasar de 1ª Ronda en la post – temporada. En 2020 llega a los Hawks como asistente, y tras una temporada, este curso coge las riendas del equipo.

La estrella

Trae Young

Para muchos Trae Young llegó a la NBA como el heredero natural de Stephen Curry, al menos por estilo de juego. O eso es lo que pretendía. Entre sus éxitos, destaca por ser el jugador que más anota en los últimos 25 años desde las posiciones más alejadas al aro. No hablo del triple, sino de lanzamientos mucho más lejanos. Y es que este jugador ya demostró en el Instituto de Norman que tenía pólvora a raduales: 42,6 puntos de media en su año senior.

Al año siguiente, logró ser el máximo anotador de la NCAA con los Oklahoma Sooners con 27,4 puntos por partido. Pero no solo eso, también el máximo asistente de la competición con 8,7 pases de canasta de media. Su lacra: la selección de tiro y las pérdidas de balón. Había dudas sobre su físico liviano … pero no sobre su calidad. Un primer paso endiablado y canastas de todos los colores. Y vistos los precedentes con jugadores como Stephen Curry, era carne de pick alto.

Trae Young es para muchos un heredero natural de Stephen Curry por su juego

Sus números le catapultaron al pick #5 del Draft de 2018, seleccionado por Dallas, pero siendo intercambiado ipso facto por el pick #3, Luka Doncic. En su momento, movimiento arriesgado para muchos. Exitoso para otros. La verdad, ambos son diferentes, pero han rendido a gran nivel. Peor es elegir a Marvin Bagley con el pick #2, ¿verdad, Divac?.

Este curso cumple su 4ª temporada en Atlanta, habiendo renovado en verano por una cuentiosa suma de dinero. El curso 2019-20, en su 2ª temporada en la liga, consiguió colarse como 4º máximo anotador con casi 30 puntos de media. Sin embargo, no fue hasta la pasada campaña cuando al fin consiguió disputar Playoffs, algo que siempre se le ha achacado: demasiados números pero falta de liderazgo. Un jugador que genera mucho «hate» en los aficionados, pero que también tiene muchos adeptos. Una cosa esá clara: sus explosiones anotadoras de más de 50 puntos son un gusto de ver.

Los escuderos

John Collins

Este talentoso y potente jugador fue quizás la primera piedra sobre la que se construyó el nuevo proyecto de Atlanta Hawks. Llegó en 2017 vía pick #19 del Draft, tras una 2ª temporada NCAA donde explotó en Wake Forest con promedios de 19,2 puntos y 8,2 rebotes. Y es que John Collins es un jugador muy versátil a la vez que currante. Actúa normalmente al 4, pero puede defender a 3 altos rivales y jugar puntualmente de 5 en un smallball. Posee un físico sólido y poderoso, siendo una semi-estrella que equilibra el equipo. Su 20+10 en la temporada 2019-20, una muestra de ello, aunque hay que decirlo todo: fue sancionado con 25 partidos ese mismo curso por dar positivo en un test anti drogas.

John Collins es un todoterreno que ha sorprendido a muchos por su gran rendimiento

Con la llegada de nuevos jugadores de nivel al equipo ha perdido protagonismo estadísticamente. De hecho, el pasado curso su rendimiento bajó, especialmente en Playoffs donde apenas alcanzó los 14 puntos por encuentro. De hecho, sonó fuerte para Dallas este verano, pero la llegada de Nate McMillan al banquillo fue clave para que Atlanta apostase por su renovación. Seguramente a sus 24 años ha sabido dejar atrás sus aires de grandeza (otro carácter complicado, se dice) para aportar lo que necesita el equipo de él: su capacidad atlética en ambos lados de la pista.

Clint Capella

Personalmente creo que la llegada de Clint Capela dió un salto de calidad a Atlanta Hawks como equipo. Y no porque no tuviesen puntos o talento, sino porque les faltaba claramente un perfil como el suyo: un 5 puro, de los mejores reboteadores de la NBA y con capacidad de indimidación. Alguien de vivir del rebote ofensivo, dar la opción del pick&roll y jugar por encima del aro. Cualidades de sobra mostradas en la NBA en sus 6 temporadas en Houston. Para hacerse una idea de la importancia de su llegada a los Hawks, en su primera temporada en el equipo fue líder reboteador de la NBA y alcanzaron los Playoffs, donde redujo su rendimiento.

Clint Capela ha dado a Atlanta la presencia en la pintura que le faltaba para competir al máximo

Nacido en Ginebra (Suiza), Clint Capella es una pieza clave de estos jovenes Hawks, aunque muchos le achacan un estancamiento preocupante en su juego. Ofensivamente, su rendimiento no mejora. Defensivamente, su poder reboteador queda fuera de toda duda, pero su nivel defensivo es bastante mejorable, especialmente ante jugadores talentosos como Joel Embiid, con los que se tendrá que ver las caras en la lucha por el anillo.

Factor X

Bogdan Bogdanovic

En mi opinión, Bogdan Bogdanovic es el termómetro del equipo. Llegó a los Hawks la pasada temporada en una carambola que nadie se esperaba en Atlanta, tras truncarse su traspaso a Milwaukee, a la postre campeón. En sus años en Sacramento, su rendimiento siempre ha sido irregular, aunque al alza en protagonismo y anotación. En Euroliga, tras formarse en Partizan, un año en Fenerbahce Ulker le bastó para dar el salto a la NBA, tras alzarse con el título de la competición siendo además el MVP.

El serbio prometía mucho tras reinar en Euroleague pero siempre le ha faltado un punto más

¿Por qué es el factor X? Precisamente por su irregularidad. Y eso que en su primera temporada en Atlanta consiguió sus mejores registros en % en tiros de campo y % en T3 (43,8%, de los mejores de la NBA, anotando 3,3 por encuentro). Un especialista del arte del catch&shoot, aprovechando los sobremarcajes que pueda recibir Trae Young. Sin embargo, es otro de los jugadores que bajó su rendimiento en Playoffs de manera alarmante: apenas alcanzó el 33% de acierto en su especialidad, el lanzamiento exterior.

El fondo de armario

Sin lugar a dudas Atlanta tiene un equipo joven, con hambre, y con mimbres suficientes para demostrar que su sorprendente irrupción en los pasados Playoffs no sea algo puntual. Han vuelto al máximo nivel para mantenerse, aunque deben demostrarlo.

Quizás su principal déficit sea el de un base cerebral que le quitase responsabilidades en la dirección a Trae Young, es algo que les falta. Hay mucha distancia entre la estrella del equipo y el resto, teniendo Trae además la responsabilidad de llevar el peso anotador.

Sin embargo, en el resto de puestos, el equipo no va mal cubierto. Hay muchos puntos desde el banquillo. El veterano Lou Williams no es el que era, pero sigue ayudando en ataque.

Kevin Huerter y De’Andre Hunter son dos muy buenos picks de Draft y jugadores muy solventes. Kevin Huerter es un excelente tirador, un jugador de equipo que no hace mucho ruido y produce mucho para sus compañeros. Tiene un gran IQ en pista. Muchos piensan que su elección es un intento de formar unos nuevos «Splash Brothers» en Atlanta, ya que se complementa muy bien con Trae Young.

Mientras, De’Andre Hunter prometía mucho y quizás ha quedado relegado a un segundo plano. Un jugador muy atlético, de largos brazos y que tiene buenas capacidades ofensivas y defensivas. Seguramente las lesiones hayan frenado en seco su progresión.

De’Andre Hunter es un jugador más que interesante que no ha terminado de despegar en los Hawks

Tras la salida de Cam Reddish llegada mediada la temporada Kevin Knox III. El ex de Kentucky es otro jugador joven pero muy diferente. Quizás Reddish se solapaba demasiado en minutos con Huerter, Hunter e incluso Bogdanovic, aunque personalmente le tengo más fe que al jugador que llega. Knox es más un 3-4, un perfil Tobias Harris para que nos entendamos. Pick 9 del Draft de 2018, ha decepcionado mucho en New York. Esta es su última parada para explotar.

Otro jugador que puede suplir carencias anotadoras desde el banquillo es Danilo Gallinari. El italiano hace no mucho era referencia en Denver, y tiene mucha calidad en sus manos. El francés Luwawu-Cabarott también es un perfil aprovechable gracias a sus buenas capacidades atléticas.

Solomon Hill debe aportar el músculo por dentro, junto a Onyeka Okungwu. Este estadounidense de ascendencia nigeriana fue la apuesta fuerte de la franquicia en el Draft de 2020 (pick #6), tras un gran año universitario en los Trojans de USC (16,2 puntos + 8,6 rebotes). Sin embargo, sus problemas de hombro están lastrando sus 2 primeras temporadas en la NBA. Aún no hemos visto su verdadero nivel.

Por último, Gorgi Dieng puede dar cierto respiro momentáneo a Capela, aunque es más factible que el equipo aspire a jugar con smallball con John Collins actuando incluso de 5.

Las 5 claves

Trae Young es uno de los mejores anotadores en la liga, difícil de parar. ¿Pero es un verdadero líder de los que hacen al equipo ganar partidos? De momento, no lo está demostrando.

Muchos jóvenes, mucha calidad. Equipo más a medio plazo que de presente. No se podrán renovar a todos por el máximo en el futuro, y jugadores como John Collins ya han mostrado un carácter complicado.

Su talón de Aquiles es la defensa, de las peores de la NBA. Falta compromiso atrás y quizás jugadores para llevar a cabo las ideas de Nate McMillan, un entrenador muy encorsetado en sistemas aguerridos.

Necesitan mantener la regularidad. A veces las lesiones (Hunter), otras la falta de confianza o cambios inesperados en la rotación les privan de ello.

Mucha calidad, pero al final Trae Young está muy solo. Quizás sea porque amase demasiado juego en puntos y asistencias, o quizás porque el resto no acompañe. Necesitan que algun jugador como por ejemplo Bogdan Bogdanovic de un paso al frente.

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