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Chicago Bulls 21/22

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El despacho de Karnisovas ha construido un equipo de presente

Seguramente muchos de los que estáis leyendo esto habéis crecido disfrutando del baloncesto con los Chicago Bulls, especialmente en la década de los 90. Y es que el nombre de Chicago siempre irá asociado a Michael Jordan, el mejor jugador de baloncesto de todos los tiempos, y a esa época dorada de la franquicia donde obtuvo 6 anillos, dominando absolutamente la NBA. Sin embargo, los Chicago Bulls se crearon mucho antes de todo eso, en 1966 vía Draft de expansión.

Durante sus primeros años, la franquicia no tuvo excesiva solera. No empezó mal, siendo un equipo aguerrido gracias a un gran defensor como Jerry Sloan. Bob Love o Clifford Ray fueron otros integrantes de esos primeros años. Pero durante los 70, la franquicia rara vez pisaba los Playoffs, pese a contar con ilustres como Artis Gilmore o Reggie Theus. En 1979 se jugaron el pick 1 del Draft con Los Angeles Lakers … perdiendo, y provocando la llegada de Magic Johnson a L.A., algo que podría haber cambiado su historia. Pero el destino les recompensó en 1984, cuando pudieron seleccionar a la leyenda Michael Jordan con el pick 3 del Draft, por detrás de Hakeem Olajuwon y Sam Bowie.

Pero no todo fue llegar y besar el santo. Durante los 80, la franquicia se fue construyendo, año a año, traspaso a traspaso, mientras Michael Jordan destrozaba records. No era suficiente. El equipo se veía barrido en los Playoffs, chocando contra grandes franquicias como los Detroit Pistons de los «Bad Boys». Sin embargo, con el cambio de década algo cambió, y durante los 90 fueron el mejor equipo de todos los tiempos, con jugadores como Scottie Pippen, Toni Kukoc, Dennis Rodman, Ron Harper, Steve Kerr o John Paxon. Me dejo a muchos, pero ya me entendéis. Muy recomendable el documental de Netflix «The Last Dance».

Los Bulls han conseguido juntar un quinteto de plenas garantías para dar guerra en el Este

Con la salida definitiva de Michael Jordan de la franquicia (ya sabéis que probó en el Beisbol, y que también jugó en Wizards), los Bulls no supieron reconstruirse a corto plazo. La primera década de los 2000 fueron tiempos duros. Se intentó conseguir una dupla interior temible con Tyson Chandler y Eddy Curry sin éxito. Dos jugadores muy jóvenes de muchísimo potencial que se quedaron en un sueño. Al menos Chandler sí consiguió muchos años después tener peso en un equipo campeón. Eran los años donde Tim Duncan y Shaquille O’Neal dominaban y se buscaba tener un 5 que marcase diferencias. También recuerdo la época posterior de Ben Gordon y Luol Deng, donde la franquicia llegó a Playoffs pero nunca fue aspirante al anillo.

En 2008, de nuevo la suerte les sonríe: firman con el pick 1 del Draft a Derrick Rose. Un base explosivo que poco tardó en enamorar a toda la NBA. En 2011, llevó al equipo a un record impresionante de 62-20, consiguiendo el MVP de la temporada regular y unas Finales de Conferencia donde fueron apeados por los Miami Heat que estaban convirtiéndose en una mini-dinastía con Wade, Bosh y LeBron. A la temporada siguiente se destruyeron todos los sueños de Chicago con la lesión de ligamentos de su estrella, que lamentablemente para muchos, nunca volvió a ser el mismo.

Desde entonces, los Bulls han estado buscando una reconstrucción definitiva, que no empezó a fraguarse hasta la temporada pasada de la mano del nuevo GM, Arturas Karnisovas, que comenzó a juntar a Zach LaVine con Nicola Vucevic y y que se culminó en verano con la llegada de Lonzo Ball y DeMar DeRozan, entre otros buenos jugadores. En apenas 2 años, Chicago ha pasado a ser un equipo de la parte baja a ser candidato no solo al Playoff, sino a llegar lejos en las eliminatorias por el título. Les falta dar el paso definitivo ante equipos TOP, pero el inicio del camino está andado.

Roster

En apenas 2-3 años, Arturas Karnisovas ha reconstruido una franquicia que ha pasado de no entrar en Playoff a ser un equipo aspirante a llegar lejos en la Conferencia Este. ¿Cómo? Fácil, vía Draft y a través de traspasos muy inteligentes, jugando con el margen salarial que tenían. Primero llegó Zach LaVine, al que en el mercado de mitad de temporada de 2021 le acompañó Nikola Vucevic.

Para este verano, la llegada de Lonzo Ball y DeMar DeRozan (bastante cotizado por varias franquicias) fue todo un triunfo. Incluso la de Alex Caruso. Muchos hablaban de salarios sobrepagados. Pero en Chicago sabían lo que hacían. Estos jugadores forman un gran quinteto, que se complementa con jóvenes como Coby White, Derrick Jones Jr. o Patrick Williams. Incluso el rookie Ayo Dosunmu ha sido una grata sorpresa. No hay una estrella de primera línea, pero hay mucha calidad en Chicago.

PG – Lonzo Ball – #2
G – Alex Caruso – #6
GF – Zach LaVine – #8
F – Derrick Jones Jr. – #5
F – Patrick Williams – #44
C – Nikola Vucevic – #9
PG – Coby White – #0
G – Ayo Dosunmu – #12
GF – Troy Brown Jr. – #7
F – Tristan Thompson – #31
FC – Tony Bradley – #13
G – Matt Thomas – #21
GF – Javonte Green – #24
GF – DeMar DeRozan – #11
F – Tyler Cook – #25
C – Marko Simonovic – #19

El banquillo

Billy Donovan

La carrera como entrenador de Billy Donovan está ligada a la Universidad de Florida Gators, donde dirigió al equipo de 1996 a 2015, casi 20 años en los que cosechó 2 títulos universitarios consecutivos con aquel elenco de jugadores formado por Joakim Noah, Al Horford o Corey Brewer. En Abril 2015 le llegó su primera oportunidad real de entrenar en la NBA de la mano de Oklahoma City Thunder, un equipo donde aún permanecían Russell Westbrook y Kevin Durant. En su primera campaña completa alcanzaron las Finales en el Oeste, perdiéndolas 4-3 ante los flamantes Golden State Warriors.

Billy Donovan llegó en 2020 para terminar de reconstruir un equipo que busca lo más alto

Pasado ese periodo, Billy Donovan tuvo que vivir la reconstrucción máxima de la franquicia, viendo como todas sus estrellas y referentes iban abandonando los Thunder. En 2020, el entrenador no llegó a un acuerdo para continuar en OKC y firmó con los Chicago Bulls, franquicia que ha entrenado desde entonces. Muchos incluso le veían como claro sucesor del Team USA tras la retirada de Mike Kryzewski, lo que habla perfectamente del cartel que tiene. Un entrenador que lucha a contracorriente, pues lejos de subirse al carro del lanzamiento de larga distancia, es un amante del juego elaborado y las posiciones de media distancia y poste alto, lo que habla bastante bien de su personalidad.

La estrella

DeMar DeRozan

A sus 32 años, DeMar DeRozan está cosechando en Chicago todo el reconocimiento que le debía el destino. Tras 8 temporadas en Toronto Raptors, salió del equipo en el verano de 2018 rumbo a San Antonio, en el intercambio que llevó a Kawhi Leonard a los Raptors y que puso los cimientos para que la franquicia canadiense ganase el primer anillo de su historia. En San Antonio, DeRozan vivió la reconstrucción de un equipo histórico, un cambio importante tras una laureada era que duró casi 20 años tras las temporadas de leyenda de Tim Duncan, Manu Ginobili y Tony Parker. No es plato de buen gusto ver como justo cuando te vas, tu anterior franquicia gana el anillo NBA, mientras tú estás en un equipo sin rumbo fijo.

Para muchos, DeMar DeRozan es la mejor contratación en la NBA esta temporada

DeRozan siempre destacó por ser un gran anotador, sobrepasando incluso los 50 puntos en algunos partidos. No en vano firma 8 temporadas consecutivas por encima de los 20 puntos de media, llegando a alcanzar más de 27 en algún curso. Sin embargo, cambió drásticamente a las órdenes de Gregg Popovich. Se convirtió en un jugador mucho más completo, en alguien capaz de liderar una franquicia dejando a un lado las individualidades que siempre se le achacaron, siendo capaz incluso de firmar varios triples dobles en la temporada. De hecho, en su 1ª temporada en Texas consiguió mantener al equipo en Playoff.

Tras 3 temporadas allí, le llegó el momento de volar. Muchas franquicias se interesaron en sus servicios, pero fue Chicago quien consiguió firmarle vía sign & trade. Un jugador que ha perdido explosividad, pero que ha ganado en IQ y liderazgo. Igual que su entrenador, un «rara avis» de la NBA, pues su fortaleza radica en el tiro de media distancia. Su nombre ha salido en las quinielas de MVP de la temporada, y eso ya dice mucho. Para los analistas, uno de los mejores fichajes del verano.

Los escuderos

Zach LaVine

El ex de UCLA es, de la actual plantilla, la pieza importante que más tiempo lleva en Chicago. Aterrizó en Illinois en el verano de 2017 procedente de Minnesota, donde permaneció sus 3 primeras temporadas en la NBA. En ese traspaso, Jimmy Butler se marchaba a los Timberwolves por un jugador lesionado, puesto que Zach LaVine se había lesionado en Febrero sufriendo un desgarro del ligamento cruzado anterior de su rodilla izquierda. Para un jugador que estaba acostumbrado a maravillarnos con su explosividad, suponía algo muy grave. Un traspaso de mucho riesgo en los Bulls, que venían de sufrir demasiado con las lesiones de Derrick Rose.

Zach LaVine dejó atrás su grave lesión y ha explotado junto a DeRozan, formando una dupla formidable

No pudo debutar con Chicago hasta Enero de 2018, y en las 3 temporadas siguientes demostró que su recuperación era todo un hecho. No parecía haber perdido explosividad, y se le veía un jugador mucho más completo, con una sustancial mejoría en el tiro de 3 puntos temporada tras temporada. Sus números no han hecho nada más que crecer: 27,4 puntos, 5 rebotes, 5 asistencias, 42% en T3 y 51% en TC el pasado curso, una barbaridad. Además, ha progresado mucho en su actitud defensiva, por no hablar de que ver jugar a Zach es sinónimo de espectáculo. Siempre te puedes llevar una buena volcada como regalo, no en vano ha ganado los 2 concursos de mates en los que ha participado.

Nikola Vucevic

El montenegrino llegó a los Bulls al filo del cierre de mercado de traspasos de 2021 tras 9 temporadas y media en Orlando, donde la travesía por el desierto de la franquicia de Florida fue larga. Formado en USA, en su última temporada en los USC Trojans ya demostró ser un jugador muy sólido en cuanto a números se refiere: 17 puntos y 10 rebotes de media en su año junior. Fue drafteado por Philadelphia, y tras una temporada sin muchas oportunidades, traspasado a Orlando donde se ha hecho un nombre en la liga. Desde su llegada a los Magic ha estado abonado al doble-doble en puntos y rebotes casi cada temporada.

Nikola Vucevic ha bajado prestaciones pero sigue siendo pieza clave en estos Bulls

Además, su anotación ha ido «in crescendo» gracias a que se ha adaptado perfectamente al basket moderno convirtiéndose en un 5 capaz de anotar por encima del 40% en T3. Un interior que parece tosco, pero a la vez versátil, que juega muy bien el pick&roll y de cara al aro. Pero tiene un talón de Aquiles: su defensa. Atrás es un agujero, y su capacidad de sacrificio interior deja mucho que desear, algo que debería mejorar si quiere que su equipo suba un peldaño más.

Factor X

Alex Caruso

Para muchos es ya un icono en la NBA, pero Alex Caruso no lo ha tenido nada fácil. Pasó 4 temporadas en Texas A&M, demostrando ser un exterior completo pero sin excesivo protagonismo. Obviamente si no destacas en NCAA, difícilmente vas a llegar a la NBA. No fue drafteado en 2016 y Philadelphia le dio la oportunidad de disputar las NBA Summer Leagues. Ese mismo año, le firma Oklahoma para la pretemporada. Sí, los mismos Thunder entrenados por su actual coach, Billy Donovan. Sin embargo, no se hace hueco y acaba en el equipo asociado de la GLeague. El curso siguiente son Los Angeles Lakers los que le dan la oportunidad de jugar con ellos en verano y de firmar su primer contrato NBA.

Pocos se esperaban el impacto de Alex Caruso en la NBA. Se ha convertido en el factor X de Chicago

En Los Angeles ha pasado 4 campañas, proclamándose incluso campeón de la NBA. Comenzó siendo un meme por su look, y terminó convirtiéndose en uno de los jugadores más queridos por la afición. Un pegamento perfecto capaz de dirigir al equipo, defender, y anotar si es preciso, sin grandes florituras pero con efectividad. Un gran jugador de equipo. Este verano firmó en Chicago un contrato de $37 millones por 4 temporadas. Petición expresa de un entrenador que le conoce bien. Nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes … y los Lakers ya le están echando de menos.

El fondo de armario

Chicago no solo ha mejorado su quinteto inicial, sino que gracias a eso, ha conseguido tener jugadores importantes que salen desde el banquillo.

Un ejemplo de ello es la posición de base. El titular indiscutible es Lonzo Ball, que por primera vez en su carrera tiene a los mandos un equipo que aspira a ser ganador. Su reemplazo es Coby White, titular la pasada campaña con más de 15 puntos por partido. A sus 22 años forma junto a Lonzo una pareja de bases jóvenes con mucho talento. Uno aporta dirección, y el otro anotación.

Lonzo Ball es un gran timonel que encaja perfectamente en el juego que plantea Chicago

En la línea exterior cuenta con jugadores muy aprovechables de diferente perfil. Matt Thomas ha demostrado ser un gran tirador en Europa, aunque en la NBA le ha costado más. Por otra parte, el novato Ayo Donsumu ha sido una más que grata sorpresa. En su último año como junior en Illinois promedió más de 20 puntos, 6 rebotes y 5 asistencias. Un exterior con un gran físico y muy completo que ha caído de pie en Chicago.

Javonte Green puede funcionar como revulsivo desde el banco en determinados momentos, mientras que Derrick Jones Jr. debe aportar físico en el puesto de 3.

Patrick Williams fue pieza clave en el 3-4 en el pasado curso. Este año las lesiones no le han dejado rendir al mejor nivel, pero es sin dudas el pegamento del equipo y un jugador diferencial en defensa.

Eso sí, por dentro Vucevic parece que está muy solo. Tony Bradley cumple mínimamente y Marko Simonovic tiene potencial, pero de momento se está fogueando en la liga de desarrollo, sobre todo adaptando su físico a USA. Han tenido que recurrir al veterano Tristan Thompson como fichaje de última hora para dar algo más de empaque a su pintura.

Las 5 claves

Tienen un quinteto de plenas garantías y varios jóvenes interesantes en el banquillo, pero carecen de una estrella diferencial. Aquí debe entrar DeMar DeRozan, que parece que ha dado un salto de calidad definitivo hasta tal punto de sonar para la carrera por el MVP de la temporada.

El juego interior se antoja escaso. Nikola Vucevic asegura números pero no defensa. Lo han intentado acompañar de algunos parches, pero falta un intimidador claro. Al final, Patrick Williams desde el 3-4 es su mejor pieza en este sentido.

Las lesiones de Zach LaVine pueden ser un quebradero de cabeza llegado el momento clave de la temporada. Ya ha demostrado que es diferencial para este equipo en ambos lados de la cancha.

Hilando con lo anterior, parece que falta consistencia en el tiro exterior. Matt Thomas apena tiene minutos, y Lonzo Ball es más bien un director al que le cuesta la larga distancia. Su estrella DeRozan, es un superclase de la media distancia. Si no está LaVine, Caruso y White deberían ser más consistentes.

El equipo se ha formado en muy poco tiempo. Para llegar a Playoffs les da, pero han mostrado no ser capaces de tumbar a los aspirantes claros al anillo. Quizás les falte algo más para dar el paso al frente definitivo.

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