Manresa es uno de esos equipos pequeños pero matones a los que tienes afinidad pese a no ser aficionado suyo. Seguramente gran parte de este sentimiento nazca de la ACB cosechada por el TDK Manresa en la temporada 1997-98, cuando nadie contaba con ellos. Un equipo humilde, con cancha pequeña, donde el público aprieta como en pocos lugares. Pero también, un club que por su escaso presupuesto, está condenado a luchar cada temporada por evitar el descenso, al menos sobre el papel. Aunque en las temporadas más recientes, los del Nou Congost han respirado con bastante más tranquilidad que en años previos. https://www.youtube.com/watch?v=LlyHcF72XoI El secreto de esta fórmula parte desde el banquillo. No es casualidad que en la temporada 2018-19, recién ascendido de LEB Oro, acabó 8º jugando Playoff con Joan Peñarroya en el banquillo. Tampoco que desde la llegada de Pedro Martínez al equipo en la temporada 2019-20, Manresa haya conseguido acabar en la zona tranquila de la tabla incluso jugando competición europea. Pero un año más tocará reinventarse. Después de una temporada cómoda en la clasificación pese a jugar BCL y los problemas físicos, especialmente en el puesto de base, Manresa vuelve a perder a piezas importantes como Scott Eatherton o Juampi Vaulet. Pero siendo honestos, creo que el equipo no solo las ha suplido bien, sino que ha mejorado la calidad global de la plantilla…
La Penya es uno de los históricos del baloncesto en nuestro país. El equipo alcanzó niveles estratosféricos en las décadas de los 80 y 90, llegando a ser uno de los conjuntos TOP a nivel europeo. Su clave del éxito siempre vino asociada a la misma filosofía: un baloncesto formativo de primer nivel, y un par de americanos diferenciales identificados con el equipo. Pero en los años 2000 parece que el equipo entró en una vorágine peligrosa tras una mala gestión. Incluso sacando grandes talentos de la talla de Rudy Fernández o Ricky Rubio, con sus correspondientes grandes ventas, el equipo rozó la desaparición, e incluso estuvo a punto de descender a liga LEB. Tan triste como cierto. https://www.youtube.com/watch?v=AYcoA7V_siI Pero de repente, algo cambió. En el verano de 2018 apareció la familia Grifols como si de un Mesías se tratase, apoyando una ampliación de capital y salvando al equipo de los peores presagios. Esa estabilidad en los despachos se tradujo también en las canchas. De hecho, aunque el equipo no ha sacado talentos tan potentes como los mencionados anteriormente, sí que ha sacado mucho jugador de nivel medio ACB que tuvieron que marchar, y que ahora retornan a casa. Las señas de identidad del actual Joventut de Badalona son las mismas que hace 30 años. Un equipo plagado de jugadores de la casa, algunos con viaje de vuelta…
El Breogán de Lugo vuelve con fuerza a ACB tras militar un par de temporadas en LEB. La empresa del ascenso la pasada campaña era complicada: solo 1 plaza. Había que ganar sí o sí, y los gallegos no fallaron, imponiéndose en la final a 3 partidos a un Covirán Granada que se llevó el primer asalto con el factor cancha a favor. Hubo remontada, con victoria contundente en Granada en el choque decisivo por 57-83. Con el objetivo conseguido, Lugo volverá a disfrutar de ACB en el año de la vuelta del público a las canchas tras perder la categoría hace 2 campañas con mucho honor, previa larga travesía por LEB. Para su regreso a la máxima competición de baloncesto en España la hoja de ruta del equipo ha sido clara. Primero, renovar gran parte del bloque nacional (y no nacional) de jugadores identificados con el club. Son los que hacen vestuario y prometen lucha en la pista, muchos de ellos hambrientos de demostrar que están capacitados para ACB, pese a que algunos entendidos opinen lo contrario. https://www.youtube.com/watch?v=oEcz76RUDB0 Segunda clave: formar un quinteto de jugadores de nivel de ACB, es decir, con el humilde presupuesto del que se disponga, fichar a jugadores titulares. En este sentido, la llegada de Trae Bell-Haynes, Dzanan Musa y Rasid Mahalbasic principalmente da un salto de calidad descomunal al equipo. Curiosamente, todos…