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«Don’t Look Up». Comedia, sátira … o miedo.

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Netflix lo ha vuelto hacer. Vaya por delante que no me pagan, pero es que creo que esta plataforma sabe encontrar la pepita de oro entre toneladas de tierra en el río, separar el grano de la paja con suma eficiencia. Eso es lo que han hecho con «Don’t Look Up», una película que estaba destinada íntegramente a los cines (Paramount Pictures), y que compraron en 2020 tras convencerles el guión y temática. Y es que sinceramente, no me extraña. Pienso que «Don’t Look Up» debe ser el nuevo fenómeno de masas del que se hable en la calle.

Como sabréis por la reseña que hice de «El juego del calamar«, no suelo ser de seguir modas, de ver lo que le gusta a todo el mundo. Pero no os engaño, este film me llamó la atención desde el minuto 1. Primero por la temática, con tintes distópicos a la vez que realistas, mezclando ingredientes espaciales y que invita a la reflexión. Segundo, por el elenco de actores: Leonardo DiCaprio, Jennifer Lawrence, Meryl Streep, Cate Blanchet, Rob Morgan, Jonah Hill, Timotheé Chalamet (sí, muchos pensaréis que está hasta en la sopa, pero a mi me gusta) … ¡Y hasta Ariana Grande! 🙂 Muchos quilates en Premios Oscar y Globos de Oro. Tampoco se queda atrás el guionista, productor y director del film Adam McKay. Obviamente, con este elenco el presupuesto de esta producción no se queda corto. Y pese a que se ha estrenado solo en algunos cines (el resto es distribución a través de la plataforma), creo que puede recuperar la inversión sin problemas.

Si me permitís la apreciación, creo que no hay mejor manera de comenzar el año cinéfilo 2022 que visionando esta película. A muchos os hará reflexionar, aunque seguramente otros ya os hayáis planteado todas las circunstancias que abarca la película, que pretende ser cómica, satírica diría yo, crítica exagerada … aunque cuando la reposas, da hasta miedo. En parte, me dejó con una sensación similar a la de la serie «Years and years», la de un presumible futuro no muy lejano, que resulta ser no tan ficticio como nos gustaría algunos.

¿Pero de qué trata «Don’t Look Up» realmente? Por resumirlo en una frase, creo que es una crítica dura a la sociedad actual con tintes de temas muy controvertidos, como la manipulación de los medios, el negacionismo o las clases que dirigen el mundo. Os lo intento desgranar a continuación.

Historia y personajes

Sin hacer spoiler, «Don’t Look Up» narra la historia de un par de científicos dedicados al campo de la astronomía, el Dr. Randall Mindy (Leonardo DiCaprio) y su estudiante aventajada Kate Dibiasky (Jennifer Lawrence), que en una de sus observaciones descubren un nuevo cometa. Tras elaborar unos cálculos sobre su trayectoria, la feliz hazaña se convierte en preocupación: en 6 meses y 14 días colisionará con nuestro planeta, La Tierra.

A partir de ahí, ambos intentan transmitir esta preocupación a nuestros dirigentes (NASA, Casa Blanca …) e incluso al mundo entero a través de los medios de comunicación. Aquí radica la trama central de la película, donde comunicar un hecho de tal magnitud en un futuro no muy lejano parece poco menos que una quimera.

«Don’t Look Up» cuenta con un elenco de intérpretes de primer nivel

Con respecto a los personajes, hay perfiles muy diferenciados y llevados al extremo (como buena sátira), pero que bajo mi punto de vista funcionan muy bien. Y es que con el nivel de actores y actrices que lleva el film, no es para menos. Estos son los principales, los que no os podéis perder:

Kate Dibiasky (Jennifer Lawrence) – La protagonista y descubridora del cometa. Seguramente el personaje con el que más podamos identificarnos como espectadores.

Dr. Randall Mindy (Leonardo DiCaprio) – Científico al uso. Tímido, le cuesta expresarse públicamente … y que se acaba transformando, al momenos momentáneamente.

Janie Orlean (Meryl Streep) – La presidenta de EEUU. Más preocupada de sus «asuntos políticos» que de la gente a la que representa. ¿Nos suena de algo?, seguro que sí.

Jason Orlean (Jonah Hill) – El hijo de la presidente (y jefe de gabinete). Típico inútil enchufado.

Teddy Oglethorpe (Rob Morgan) – Científico asociado a la NASA y nexo con el Gobierno.

Brie Evantee (Cate Blanchett) – Periodista televisiva de éxito con un perfil muy extremista de mujer atractiva, poco intelecto y bastante astucia.

Peter Isherwell (Mark Rylance) – El gran empresario multimillonario. Si alguna vez no os dieron ganas de meterle un puñetazo durante la película … no sois humanos.

Colonel Bennedict Drask (Ron Perlman) – El personaje con el que más me he reído. Es como tu cuñado pero extremadamente chapado a la antigua.

Yule (Thimoteé Chalamet) – Poco peso del personaje, pero viste mucho su caché.

Reflexiones

Aquí entramos en materia de spoilers puros y duros. No voy a hablar sobre toda la línea argumental, pero sí sobre las cosas en las que me ha hecho pensar esta película.

Una de ellas es una certeza que creo. Los que nos dirigen no son tan listos. No son «Illuminati» ni miembros de «El club Bilderberg» como a muchos nos gustaría pensar. Los mejores en lo suyo. No. Como en la vida real, el que llega lejos en muchos de los casos es el que mejor sabe vender humo. Y ahí está la presidenta de USA con su hijo enchufado al mando. Sin tener ni idea de nada, sin importarles la gente que les representa más allá de lo justo para salir reelegida y seguir chupando del bote.

Muchos piensan que el personaje de Janie Orlean está basado en la figura de Donald Trump. Es una obviedad. Pero muchos perfiles políticos podrían encajar ahí. Tomando decisiones púramente en favor de la economía o de su propio beneficio, como hemos visto en algunos políticos de nuestra actualidad. Generando mucho ruido que ni siquiera se molesta en tapar como el cacareo que vemos cada día entre nuestros representantes en el Congreso y Senado, o simplemente a través de mensajes populistas como el que da nombre a la película: «Don’t Look Up».

Y es que la película trata de una manera muy clara el negacionismo. Manda narices que tanto los que mandan como la propia sociedad ninguneen a los científicos. No se creen lo que les cuentan. No les escuchan. No se creen que un cometa vaya a estamparse contra La Tierra aníquilándola si no hacen nada hasta que no lo ven en frente de sus narices. Muy acertada esta temática, ya que hoy en día vivimos exactamente lo mismo con la COVID-19, un «enemigo invisible» para muchos pero que es una realidad.

Tan peligroso es el negacionismo como el excesivo conspiracionismo. Por ejemplo, muchos ven en esta película un «test». Una prueba de lanzar disimuladamente a la población la amenaza real de que ese comenta que se aproxima a la Tierra no sea ficción. Si queréis quedaros tranquilos, os dejo un video al final del artículo.

¿Pero tan tontos somos todos? ¿Está la sociedad idiotizada? Voy a tirar de un tópico: medios de comunicación, manipulación. Y es que son los propios medios los que quitan hierro al asunto, o se lo toman a chiste. Estoy de acuerdo en que no hay que alarmar a la población, ni tampoco meterla miedo como quizás han hecho en muchos casos con el Coronavirus, por traer el simil a la actualidad. Pero es que está claro que a la gente no nos pueden soltar la correa. Y es mejor recortar de partidas como la educación para que cada vez seamos más manejables.

Durante toda la película el espectador se mete en la piel de Kate Dibiasky, la descubridora del cometa, y vive con ella su impotencia ante todas las paredes con las que se choca. Al final, termina explotando … y siendo quitada del medio por el FBI, recolocada como cajera del supermercado. Algo casi habitual para alguien con ese nivel de estudios.

En la película como en la realidad, tiene más importancia la ruptura de una influencer que un hallazgo científico. Y eso que tenemos acceso a Internet, sino, imaginaros. Y es que en la propia película, al final los científicos tienen que tirar del recurso de la influencer para lanzar el mensaje al grueso de la población mediante una canción pegadiza. Y es que las Redes Sociales juegan un papel fundamental a la hora de manipular y generar ruido.

También apreciamos lo fácil que es de malear la raza humana en la figura del Dr. Randall Mindy. Un estudioso friki, con su familia de toda la vida y 3 hijos a sus espaldas. Tímido y extrovertido, que no le gusta hablar en público … pero que con la fuerza de las redes sociales y su salto a la televisión, se corrompe. Vive la vida loca con la presentadora del programa y, ante la impotencia de no poder hacer nada, se rinde fácilmente. Por suerte, el giro final le devuelve a su ser, en lo que es un guiño a la rendención, a si somos capaces de perdonarnos a nosotros mismos como sociedad y como seres humanos pese a nuestros errores. El personaje rechaza un pasaje a la salvación por morir dignamente junto a los suyos.

Leonardo DiCaprio y Jennifer Lawrence luchan contra viento y marea para comunicar su hallazgo

Y hablando un poco de grupos sociales, también están los grandes empresarios. El de esta película es Peter Isherwell, interpretado perfectamente por Mark Rylance. Es el personaje al que más he odiado en este largometraje, que ya es decir (sí, incluso por encima del interpretado por Jonah Hill, bajo mi punto de vista demasiado sobreactuado). Este señor es dueño de una gran empresa de tecnología. Antes de su aparición y tras muchas trabas, se consigue lanzar una misión que pinta bien … ¡Y de repente se aborta! ¿Por qué? Por dinero. El dinero y el consumismo por encima de la salud, ¿también os suena de algo en nuestros días verdad?

Ahí le tienes al Elon Musk de Hacendado dispuesto a reventar todo por dinero. Porque ha hecho numeritos y el cometa tiene un montón de minerales y metales de incalculable valor, que además escasean en nuestro planeta gracias al auge de la tecnología. Total, que con sus superentrenados robots, va a detonar el cometa, fragmentándolo en 30, así va a salvar a la Tierra, a ponerse la medalla, aunque lamentablemente esos trozos van a provocar tremendos tsunamis y cráteres … ¿pero qué son unos cientos de miles de muertes en comparación con unos buenos billetes?

El resto de gobiernos mundiales se huelen la tostada (crítica total al imperialismo mundial estadounidense), y al verse fuera del negocio, intentan salvar el planeta por su cuenta. Pero ¡oh cielos!. Sus lanzaderas explotan casualmente eliminando esa posibilidad. No sé, llamadme conspiranoico … me da que los americanos tuvieron algo que ver.

Total que el señor Isherwell espera hasta casi el día de antes. Al Dr. Randall Mindy se le cae la venda de los ojos, la rendención de la que antes hablábamos. ¿Al menos habrá revisado usted todo concienzudamente, no? Como diría Florentino Pérez, presidente del Real Madrid: TRANQUILO Randall, tranquilo. Con esa sonrisa nerviosa característica de Peter que te dan ganas de matarle. Fallan un par de robots. No pasa nada. Tranquilo. Fallan otros pocos. Bueno … ya hemos llegado al límite de margen de error, jeje (risa nerviosa). Falla la explosión en cadena. ¡Ups, voy un momentito al baño!

Mismo camino sigue la presidenta de USA ¡Dejando a su propio hijo en la sala! Y obviamente no vuelven. RATAS. Sin conciencia ni perdón, puros demonios capaces de vender hasta su propia sangre por salvar su culo. Tenían una lanzadera preparada para ellos solitos y otros tantos multimillonarios más viejos que Matusalen, con criogenización, un planeta visto a 20.000 años luz y la capacidad de salvar la especie humana (tema recurrente en muchas series y películas de ciencia ficción, por cierto). Pero claro, no sé quién va a tener hijos ahí, si están todos más caducos que un modem de 56K.

Al final, un guiño al espectador, justicia divina. Llegan a un planeta nuevo del que no saben nada. Algunos planos son vomitivos, vejestorios en cueros. Y llegan unos animalitos que les dan caza y se los cargan. Adios a la humanidad … es triste, pero a la vez alegre. Porque no los que más dinero tienen necesariamente son los más representativos e inteligentes de nuestra sociedad. No os perdáis las 2 escenas post – créditos.

Obviamente, si tienes dos dedos de frente sabes que la película está muy exagerada y está hecha para cabrearte. Si piensas las cosas en frío, no me creo que no digas «tan real como la vida misma», aunque sepas que es una exageración. He sido muy ácido en esta reflexión, pero es que es lo que me evocó. Y creo que es ahí donde radica la fuerza del film, que tiene el transfondo de sátira pero que lamentablemente no lo vemos tan descabellado, y eso es lo que da miedo.

Al final, todo esto es ficción. Pero quizás sea el camino que nos estamos marcando como civilización. Negacionismo, cambio climático, populismos, manipulación, capitalismo, gran dependencia de la tecnología, idiotez, agotamiento de recursos … todo llevado al exceso, es malo. Y esta película es una prueba de ello.

Bonus track

Si te ha gustado la peli, te recomiendo complementaria con el trabajo que han realizado otras personas alrededor de ella. Es una práctica que vengo haciendo últimamente, que me recuerda un poco a «comentar la jugada con tus amigos», intercambiando puntos de vista sobre cualquier tema.

En esta ocasión, te aconsejo que veas (y si te gustan, les sigas) estos vídeos de creadores de contenido de YouTube.

Creo que el que mejor ejemplifica mis sensaciones es Lean Della Savia, un creador de contenido argentino que hace bastantes crossovers con Maestro Ciego, uno de mis YouTubers de cabecera. Irónico, claro y conciso.

También os dejo en esta ocasión un video de un canal de YouTube que me gusta bastante: El robot de Platón. En él hay una entrevista sobre la científica que asesoró a Adam McKay durante toda la película. Habla de probabilidades de que suceda la colisión de un asteroide contra la Tierra, así como las de encontrar un planeta habitable similar al nuestro.

Por último, un video de curiosidades sobre el film, con varias incidencias provocadas por el Coronavirus. Gentileza de Butaca Reservada.

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